verlo todo desde arriba, allá lejos
la ilusión del humano creo que ha sido volar. Desde siempre.
El unico que podía hacerlo era el dios de arriba, ese nos veía a todos y lo veía todo
Por eso cuando el hombre empezó a volar y alzó el vuelo, empezó a dejar de creer en él, en el dios de arriba. Se sintió más dios aun que cuando pudo dominar las aguas del mar y los vientos.
Tardó mucho en darse cuenta, y aun no se la ha dado del todo, que dios no es dios por hacer eso que el pueda hacer, sino que dios seguirá siendo dios mientras haya cosas que el no puede hacer.
es así que el humano perdió el norte y perdió el sentido de la proporcionalidad y según iba conquistando más y más se iba así perdiendo en ello tanto o más. Cuanto más dominaba, más quedaba por dominar. Cuanto más lejos llegaba, más lejana la meta parecía.
Y es así como empezó a sentirse como aquel que ve desde la orilla del oceano una silueta en el horizonte que pareciera tierra segura y en comenzando a nadar se diera cuenta de que iba dejando más y más lejos la tierra que pisaba mientras aquella que se prometía cercana en el horizonte no ganaba en cercanía, quedando en un momento en una especie de abismo sin fondo entre dos tierras, la perdida y la prometida.
No pudiendo volver a la dejada atrás por muy lejana ni tener fuerzas para avanzar a la tierra prometida. Un ser dejado al azar de dos realidades y a la deriva de las aguas.
Dios de arriba le mira desde allá y solo él que lo ve todo, sabe a que distancia está real de una y otra, porque desde arriba la distancia es otra.
Tal vez entonces el humano perdido en el oleaje levante la vista de nuevo a dios y pueda leer en sus ojos hacia dónde debe encaminarse